miércoles 12 agosto, 2026

Un obrero de la política

Homenaje a Francisco Fernández Marugán

Buenos días, deseo agradecer la oportunidad que me brindan de pronunciar unas palabras en recuerdo de mi entrañable compañero Paco Marugan, en presencia de su esposa Mai, sus hijos Paz y Luis y de todos Vds.

Intervengo también en nombre del Colectivo Fernando de los Rios, un grupo de personas socialdemócratas preocupadas por cosas que pasan, y no deberían pasar, como el quebranto de preceptos constitucionales, e interesadas por cosas que no pasan, y tendrían que pasar, como la generación de consensos institucionales básicos imprescindibles para la política de vivienda, o la política energética.

Permítanme que prosiga con una frase que he tomado prestada:

Cesar venció a los galos ¿No lo acompañaba siquiera un cocinero?

Es un fragmento del poema de Bertolt Brecht, Preguntas de un obrero que lee, donde rechaza la historia concebida como la biografía de los grandes hombres, y defiende el trabajo colectivo.

Creo que esta visión brechtiana viene a pelo perfectamente, por la coyuntura que vivimos, han vuelto los hombres fuertes, Trump, Putin, Xi Jinping, y junto a ellos la etapa de los Imperios y los países vasallos.

Los hombres fuertes del pasado aplastaron la democracia para, afirmaban, preservar a sus sociedades del caos, y, junto a la guerra y la destrucción, acabaron esparciéndolo por doquier. Dos Guerras Mundiales dan testimonio sangriento de ello.

Este tratamiento salvaje empujó a Europa hacia las democracias social liberales y en ellas la socialdemocracia adquirió una importancia fundamental para alumbrar, a través del pacto con los demócratas conservadores, nuestro modelo social, basado en Instituciones democráticas sólidas y representativas, políticas redistribuidoras asentadas  sobre la fiscalidad y la negociación colectiva entre empresarios y trabajadores, y canalizadas a través de sistemas públicos de pensiones, sanidad, educación y protección en casos de infortunio por enfermedad o paro.

El paso siguiente ha sido el de la constitución de la UE, hace 40 años de nuestro ingreso efectivo, que, con todas sus debilidades, sigue siendo el modelo de integración económica y política regional más avanzado y democrático de nuestro planeta. En esta etapa, ante el resurgir de los imperios, es la alternativa fundamental.

La clave de bóveda está radicada en el Imperio de la Ley, en el respeto escrupuloso a los procedimientos democráticos que marca la Constitución, el Tratado de la UE y los Tratados internacionales, no hay atajos posibles que puedan conducir a un escenario más justo o progresista, solo son anticipos de precedentes peligrosos anunciadores de tensiones y regresión.

Y es aquí donde aparecen personas claves en la política como Francisco Fernández Marugan. Todos los aquí presentes lo conocíamos, una persona afable, en general poco habladora, con un concepto muy profundo del valor del dialogo político, y capaz de engendrar confianza en sus interlocutores, por su lealtad a la palabra dada.

Paco era “el hombre de los números”, porque durante su etapa fructífera y larga, 29 años de diputado sobre todo por Badajoz, donde yo nací, y algunos por Sevilla, fue el portavoz de presupuestos y el encargado de llegar a acuerdos respecto al contenido de estos.

No es cualquier cosa la Ley de Presupuestos, a mi juicio es el trasunto anual de la Constitución Española, la Ley de Leyes de cada año, en la que, de forma transparente, se plasma la voluntad del Gobierno y de las Cortes Generales en el camino de avance o protección de los derechos económicos y sociales plasmados en el texto constitucional.

En este trabajo arduo, pero esencial, de Paco como portavoz parlamentario del presupuesto anual es cuando encuentro la conexión con la frase de Bertolt Brecht, la importancia de quienes rodean al líder del momento, personas leales y preparadas, conscientes de los límites que establece la democracia, que no son otros que el cumplimiento de las leyes vigentes.

La búsqueda de los acuerdos mediante el dialogo, político o social, es el fundamento operativo de la deliberación democrática, pero el acuerdo no puede alcanzarse con una dejación absoluta de tus principios o compromisos.

Paco no era de relatos ni de apariencias, por muy coloridas que fueran, era de contenidos y sustancia, de renuncias, un acuerdo no es una imposición, con equilibrio y sin traición.  

En cualquier actividad humana, también y sobre todo en la política, los anuncios, relatos, la propaganda, en definitiva, forman parte inseparable de la propia actividad, pero el lenguaje político no puede chocar con la realidad de las cosas, convertirse en desprecio a las opiniones de quien escucha y atentar contra la razón.

El propósito del líder político, voluntarista y acaso bien intencionado, de impulsar cambios positivos para la sociedad puede traducirse en la tentación de acelerar o sortear procedimientos, para llegar en la mejor situación política a la convocatoria de urnas.

 Es lo que podría definirse como el espejismo del Boletín Oficial del Estado, lo que se refleja en él se convierte en realidad, y así es en los nombramientos, pero no en muchas otras cosas donde, a mi juicio, el BOE es el final del inicio. Y en ese momento se puede caer en la tentación del atajo.

Mi opinión es que, en esta situación, de búsqueda de senderos que acorten u obvien procedimientos tasados, Paco hubiera sido considerado un freno, porque hubiera mostrado, con discreción y sin alharacas, resistencias tozudas para no adentrarse en esos manglares políticos, que imponen, ya lo dije antes, precedentes peligrosos, utilizables por los que vengan en otro momento.

 Grave error considerar freno lo que realmente es una brújula para no perder el norte democrático.

En la novela de Blasco Ibañez Mare Nostrum, que transcurre durante la Gran Guerra de1914, hay un personaje, Toni, contramaestre del barco en el que es capitán, también propietario, el protagonista Ulises Ferragut. Paco se me antoja muy parecido a este Toni.           

Toni, avezado marino, es leal a carta cabal a su capitán, pero cuando ve que este, atrapado por el deseo de una hermosa mujer espía de los alemanes empieza a tomar decisiones equivocadas, empujado precisamente por la lealtad inicia un camino de resistencia y reproches, terminando por abandonar el barco. El desenlace para Ferragut fue fatal, como la mujer que deseó.

Concluyo estas palabras de recuerdo y cariño a la memoria de Paquito Fernández Marugan, con un par de enseñanzas que me brindó el historiador Juan Francisco Fuentes hace unas semanas en la presentación de su libro Hambre de Patria, sobre el exilio republicano tras la guerra civil.

La primera que los exiliados llegaron a la conclusión que era un error revalorizar la Segunda República por el mero hecho de que sus enemigos eran mucho peores.

La segunda que, en los episodios traumáticos en la vida de España, de polarización y enfrentamientos, las ideas que suelen salir más dañadas son las ideas de progreso y libertad, las ideas de la izquierda democrática.

Me atrevo a decir que Paco coincidiría conmigo en lo provechoso de ambas enseñanzas, desde la historia y para la actualidad. Gracias.  

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