Un Desafío Global que Impacta Grandes Potencias y el Comercio Mundial
Desde el pasado mes de noviembre, el grupo de rebeldes hutíes, que controla la región más occidental de Yemen, ha reanudado sus ataques, utilizando drones y misiles, a buques mercantes en el Mar Rojo, cerca de la entrada sur del estrecho de Bab-el-Mandeb, registrándose más de 25 ataques a buques en estas aguas. Sin embargo, el secuestro del buque «Galaxy Leader» por fuerzas militares hutíes desde el 19 de noviembre destaca como el evento más relevante de esta crisis, que hizo saltar las alarmas en todo el mundo por la inestabilidad marítima en el Mar Rojo.

Los hutíes justifican sus acciones como muestra de apoyo a Hamás, declarando que no cesarán en sus ataques hasta que Israel detenga sus acciones en la franja de Gaza. El portavoz militar de los hutíes, anunció que cualquier barco con destino a Israel será considerado un «objetivo legítimo» y han afirmado que no se detendrán en sus acciones hasta que se levante el bloqueo a la Franja de Gaza y se garantiza el suministro de alimentos y medicinas.
Los ataques de los hutíes al tráfico mercante en el Mar Rojo han abierto un nuevo frente en el ya complejo tablero geopolítico de Oriente Próximo, desencadenando una crisis importante en una de las rutas marítimas más relevantes a nivel global, al conectar esta ruta entre Asia y Europa, existe la posibilidad de que se desate una verdadera crisis de abastecimiento, con potenciales consecuencias económicas no deseadas. Además, la situación está propiciando nuevos movimientos en el tablero geopolítico regional por parte de diversos actores, tanto internos como externos.
Esta amenaza llevó al secretario de Defensa de EEUU, Lloyd Austin, a anunciar el pasado 18 de diciembre, «la creación de la Operación Guardián de la Prosperidad”, una iniciativa de seguridad multinacional bajo el paraguas de las Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF), lideradas por la Task Force, con el objetivo es restablecer la seguridad en el Mar Rojo.
La ofensiva contra los hutíes no sólo ha trastornado los planes estadounidenses en la zona, sino que les ha planteado un nuevo dilema sobre la forma más adecuada de proteger una ruta marítima, vital para Occidente. El New York Times revelaba hace unos días los debates en el seno del Ejército estadounidense sobre la necesidad de reorganizar la fuerza de disuasión. Probablemente a esto responde la nueva “Operación Arquero Poseidón” llevada a cabo por EE.UU. y el Reino Unido, que tendrá un enfoque más organizado y será a largo plazo con el objetivo de disuadir a los hutíes.

Algo de historia. Yemen es uno de los centros más antiguos de civilización del Oriente Próximo. Su tierra, relativamente fértil en algunos valles, y su clima húmedo, permitieron el desarrollo de una población estable.
Su máximo esplendor fue el Reino de Saba (Marib). de allí era supuestamente originaria la legendaria Reina de Saba del Antiguo Testamento y su relación amorosa con el rey judío Salomón, que dio origen al mito. La leyenda de Arabia Félix resurgió en el XVII, cuando comerciantes franceses, ingleses y portugueses oyeron hablar de una bebida, el «oro negro» –el café– que se exportaba al mundo entero a través del puerto yemení de Moca.
El Reino de Saba, cuya capital era Marib, alcanzó un gran poderío por su situación estratégica, entre la India y el Mediterráneo, lo que le permitió monopolizar el tráfico de especias. El islam llegó a Yemen alrededor del año 630; a partir de entonces, Yemen pasó a formar parte de los califatos árabes y a ser dependiente primero de Damasco y luego de Bagdad, para posteriormente aparecer pequeños estados independientes. En los siglos posteriores, Yemen oscila entre la independencia y la sumisión, primero a los califas de Egipto y luego a los sultanes del Imperio otomano.
El conflicto civil que sufre Yemen es prácticamente endémico por su origen tribal y la configuración geográfica del territorio, que debido a su fuerte compartimentación, impide que los diferentes actores en litigio puedan llegar a acuerdos. Las facciones enfrentadas reciben apoyo de diferentes actores regionales. De este modo, y de uno de los lados, el gobierno interino del Yemen se encuentra apoyado por Arabia Saudita, junto con el Consejo de Transición del Sur, quienes con su propia agenda y apoyados por los Emiratos Árabes Unidos, se encuentran en una misma coalición que a veces se rompe según los altibajos por los que atraviesen sus relaciones. Del otro lado se encuentran las tribus zaidíes, entre las que destacan los hutíes, que poseen una gran afinidad con Irán, debido a compartir lazos religiosos con el régimen chiita de los ayatolás.
El origen del movimiento liderado por Hussein al-Houthi es de la década de 1990, cuando fundó la Juventud Creyente. Un movimiento contrario al régimen sunita que gobernó Yemen después de 1962. Un periodo en el que los zaidíes quedaron excluidos, después de haber gobernado durante siglos el país. Tras la unificación de Yemen en 1990, Alí Abdalá Salé llegó al poder y, aunque apoyó a la Juventud Creyente, luego la percibió como una amenaza debido a su ideología antigubernamental. En 2004, Al-Houthi fue asesinado, un hecho que no debilitó a su movimiento, sino que lo fortaleció. Los hutíes son una rama minoría chiita de la Republica del Yemen, denominada como los zaidíes.
La Primavera Árabe, que comenzó en 2011, sirvió para potenciar a todos estos grupos, contrarios a los regímenes establecidos y que consiguieron tomar algunas zonas desérticas cercanas a la frontera de Arabia Saudí, en el norte del país. En 2014 se hicieron con la capital de Yemen, Saná, y asaltaron el palacio presidencial, obligando al entonces presidente, Abd-Rabbu Mansour Hadia, a huir a Arabia Saudita.
Desde entonces, Yemen vive un conflicto armado que ha causado una profunda crisis humanitaria en el país. Se estima que más de 150.000 personas han muerto y, según cifras de la ONU, 20 millones de personas pasan hambre o sufren de desnutrición. A lo largo de los años, los hutíes han consolidado su poder, controlando la mayor parte del norte de Yemen y del mar Rojo. Es importante señalar que los hutíes han contado con un fuerte apoyo militar y logístico de Irán. De hecho, forman parte del ‘Eje de Resistencia’, una alianza de carácter antiisraelí y antioccidental.
Yemen ha sido un escenario tradicional de enfrentamiento indirecto entre los dos actores antagónicos con aspiraciones a potencia regional en el Oriente Próximo, constituidos por Arabia Saudita e Irán. Para los saudíes el conflicto yemení ha sido una verdadera pesadilla en su patio trasero, desde el que los hutíes han realizado ataques con misiles y drones sobre sus infraestructuras petrolíferas y ciudades. Irán ha empleado su ascendiente religioso para emplear a los hutíes. Sin embargo, el conflicto yemení ha sido una auténtica sangría económica para los iraníes y ha repercutido en la estabilidad interior del país. Después de numerosas e infructuosas rondas de conversaciones entre las facciones, la situación en Yemen parecía que podría apaciguarse debido a la intervención de China, quien en la primavera de 2023 consiguió un acuerdo entre sauditas e iraníes para que restableciesen las relaciones diplomáticas.

La geopolítica de Yemen, es muy interesante. Está situada en Oriente Próximo (entre Asia y África), compartiendo sus fronteras con Omán y Arabia Saudita.
Su parte asiática está situada en el Mashreq, al sur de la península arábiga, rodeado por el Mar Arábigo, el Golfo de Adén y el Mar Rojo, ubicados en Asia, mientras que la isla de Socotra está en la plataforma continental africana. Es el único estado republicano en la península arábiga. Tiene una superficie de 527.968 km² y 34.449.824 mill/hab 2023. Su capital y ciudad más poblada es Saná.
El poder de las tribus no debe demeritarse, ya que no se habla de una sección reducida de la población, sino de miles de personas que respetan la opinión de sus jeques. Cuando estos dirigentes participan en algún tipo de negociación o red de influencias, la estructura tribal sirve para dar legitimidad a cualquier institución, organización o movimiento.
Conclusiones: La batalla del mar Rojo es una contienda estratégica de gran importancia, por su impacto en la navegación marítima y el transporte internacional. Por el estrecho de Bab El-Mandeb navegan unos cincuenta barcos diarios, con cinco millones de barriles de petróleo y 700.000 millones en bienes, la mayoría con destino a los mercados europeos. Más de 20.000 barcos al año cruzan un paso que acorta en un 58% la distancia entre Bombay y Génova. No obstante, esta contienda también podría tener de fondo la disputa de las rutas comerciales terrestres y marítimas que China y Estados Unidos se disputan.
Si el tablero geopolítico en Oriente Próximo (Medio) es ya bastante complejo, la creciente inseguridad en el tráfico marítimo en el Mar Rojo contribuye a dificultarlo un poco más si cabe, tanto por los intentos de ampliar geográficamente el foco de la crisis de Gaza, como por el impacto económico que puede tener en Europa, y en la propia Asia, la creciente inseguridad en esta zona, uno de los tramos más vulnerables y geopolíticamente más inestables del corredor marítimo que une el Sudeste asiático y Europa.
La iniciativa de seguridad multinacional de la “Operación Guardián de la Prosperidad”, bajo el paraguas de las Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF), lideradas por la Task Force, podría haber producido el colapso de la política de disuasión estadounidense en el Mar Rojo y correr el riesgo de lograr el efecto contrario. A esa necesidad de reorganizar las fuerzas para la disuasión podría responder la reciente “Operación Arquero Poseidón” con unos objetivos precisos y a largo plazo.
El mercado del petróleo, uno de los principales afectados por la geolocalización del conflicto y el riesgo de su extensión a más países en Oriente Próximo, en los primeros días del conflicto entre Israel y Hamás, el experimentó un aumento cercano al 7%, impulsado por las primas de riesgo asociadas a la incertidumbre de la guerra. Actualmente, se cotiza alrededor de 90 dólares por barril. Sin embargo, en comparación con episodios pasados donde las tensiones geopolíticas involucraban directamente a países de Oriente Medio, la reacción inicial del precio del barril ha sido considerada “contenida”.
Resaltar que uno de los escenarios que genera mayor inquietud entre inversores y analistas es la posible participación de Irán en el conflicto. Su situación geográfica le otorga dominio sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 30% y el 40% del total del petróleo exportado por vía marítima (equivalente al 15%-20% de la producción mundial), y aproximadamente el 20%-25% del comercio marítimo global de gas natural licuado.


