Excompañero:
No sabía yo cómo encabezar esta carta. Podría haber puesto “querido”, pero no iba yo a poner ese afectuoso encabezamiento a quien se entiende esencialmente con Puigdemont y Otegui para ruina de nuestro país. ¡Antes incluso que con Feijóo!
“Estimado”, también lo descarté. No considero estimable la demagogia polarizadora con la que llevas los asuntos públicos con una mentalidad guerrocivilista valorando más el desprecio a otros que la convivencia. Lo extiendes al ámbito internacional. Que no seas el único practicante no aligera tu responsabilidad.
“Muy Señor mío” sería distante. Yo quiero que el jefe de mi gobierno sea cercano, atento a los problemas ciudadanos (la vivienda, por ejemplo), dispuesto a solucionarlos en lugar de pavonearse en mítines ante amígueles que dependen de ti para cobrar a fin de mes. Y que sea leal con la UE y la OTAN, dos hogares europeos.
La mejor fórmula es, pues, la elegida: “ex-compañero”. Me afilié antes de la muerte de Franco y me di de baja cuando en 2019 permitiste que Chivite pactara en Navarra con Bildu para presidir la Comunidad Foral. Me acordé de los asesinados por ETA, también en el PSOE, y recordé que Bildu no lo ha condenado claramente. Bien es vedad que desde tú “No, es No” de 2016 dejé de votarte porque no me pareció la actitud de un Hombre de Estado.
Siendo bastante más joven, deseé comprometerme personalmente con la democratización de España y su mejora social. No quise pontificar solo en bares o salones. Me sentí en casa hasta que tú y los tuyos ya renegasteis de Felipe González antes de llegar al gobierno y presumíais de que queríais un partido socialista “de izquierdas” como si antes fuese de derechas.
Vuestro enfeudamiento a los partidos de extrema izquierda y nacional-independentistas subraya que no sois de izquierdas, sino destructores del carácter socialdemócrata del PSOE para imponer objetivos personales en lugar de pactar temas importantes con vuestros adversarios dentro y fuera del partido y a los que, en realidad, veis como enemigos.
Por eso, desde fuera de tu partido, más sanchista que socialista, apoyo a quienes piensan que otro debiera dirigir el PSOE. Emiliano García Page te dice a la cara lo que muchos piensan a pesar de que Óscar Puente le insulte y los tuyos le nieguen turnos de réplica. Javier Lamban, Juan Carlos Rodríguez Ibarra o Nicolás Redondo abren, entre otros, debates correctos. Si el PSOE vuelve a ser lo que era y debe ser, me tendrá cerca. Fui militante 44 años. Mis compañeros me trataron bien e individualmente o con ellos trabajé ante todo por España como Ramón Rubial aconsejaba y Felipe González, Alfonso Guerra y tantos otros hicieron.
Tú no. Trabajas para ti. El partido es solo un instrumento y España queda atrás en tus prioridades. De lo contrario, no entregarías atributos de un Estado fuerte a los que de discurso y obra quieren implosionar España, incluido un Illa ahora cómplice del independentismo. Con algo de vergüenza te marcharías.
Otra cosa. Tus asesores te habrán llamado la atención acerca de Nueva Caledonia, unas islas francesas en el Pacífico. Me refiero a tus asesores actuales, no a tus amigos y aliados de toda tu vida política como Ábalos, Cerdán o Koldo, ni a tus familiares que no parecen darse cuenta de que su comportamiento afecta a tu imagen, a la del partido socialista y a la de España. No te escondas tras los escándalos de otros, como ahora el de Montoro, porque no se trata de quien es menos ruin.
Los franceses han conseguido la cuadratura del círculo, un Estado dentro de un Estado sin ser federal. Un Estado que podrá ser reconocido por otros Estados. Los caledonios tendrán la doble nacionalidad francesa y caledonia. Puigdemont lo sigue con interés en Waterloo, donde Napoleón fue derrotado y también Santos Cerdán, tu embajador ante el fugado de la justicia española.
¿Cataluña podría ser un Estado dentro del Estado español, reconocido por otros países y los nuevos catalanes, como los nuevos caledonios, con doble nacionalidad española y catalana? Nueva Caledonia es una colonia inscrita en la lista de Territorios No Autónomos de las NN.UU por descolonizar. Cataluña no figura en esa lista. No te dejes engañar o llevar de nuevo por la pendiente. Lo digo por si acaso…
Otra cosa más. No debiera tu partido cobrar los sueldos de los diputados socialistas, aunque luego les paguéis desde vuestras cuentas deduciendo ciertas sumas en beneficio de vuestro partido. Que paguen los diputados lo que quieran a quien quieran, pero que un partido político cobre su sueldo a todos ellos es indigno y mafioso. El pueblo soberano les ha votado en sus escaños, que no son del partido, sino de los elegidos como representantes de ese pueblo.
Salud, excompañero.
Carlos Miranda
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