Pedro Sánchez ha decidido poner fin anticipadamente a la legislatura y llevar a España a las urnas el próximo 29 de noviembre, una convocatoria que llega apenas unos días después del rechazo en el Congreso de los dos decretos vinculados a la vivienda. En declaraciones a Marruecom, el analista Abdelhamid Beyuki sostiene que la decisión debe interpretarse dentro de una estrategia política condicionada por el desgaste acumulado del Ejecutivo, pero también por la aparición de un nuevo eje de campaña que podría permitir al PSOE intentar recuperar terreno: la crisis de acceso a la vivienda.
En su análisis sobre el nuevo escenario político español, Beyuki considera que el adelanto electoral no responde a una decisión improvisada. El presidente del Gobierno había anunciado previamente que se tomaría unos días para reflexionar sobre el futuro del Ejecutivo, en un momento marcado por la dificultad para reunir mayorías parlamentarias y por la presión creciente sobre el PSOE y su entorno. A juicio del experto, aquella pausa podía interpretarse como el paso previo a una decisión que ya estaba tomando forma.
Una legislatura marcada por el desgaste
El Gobierno afronta la convocatoria electoral después de una acumulación de frentes políticos que han ido erosionando su margen de maniobra. Beyuki sitúa entre ellos los casos de corrupción que afectan al entorno del PSOE y del Ejecutivo, las dificultades para sacar adelante iniciativas parlamentarias, la crisis de Ceuta y una legislatura caracterizada por la negociación constante con las diferentes fuerzas que han permitido a Sánchez mantenerse en La Moncloa.
El rechazo parlamentario de los decretos de vivienda habría añadido, según el analista, una nueva demostración de esa fragilidad. La incapacidad del Gobierno para reunir los apoyos necesarios en el Congreso volvió a poner de manifiesto la dificultad de gobernar con una mayoría parlamentaria fragmentada y sometida a negociaciones permanentes.
Sin embargo, Beyuki identifica precisamente en esa derrota parlamentaria un elemento que puede modificar el escenario electoral: la vivienda. Lo que inicialmente supuso un revés para el Ejecutivo puede convertirse, en su opinión, en uno de los principales argumentos de campaña del PSOE.
La vivienda irrumpe en el centro del debate
Las movilizaciones registradas durante los últimos días han situado el acceso a la vivienda entre las principales preocupaciones del debate político. Las protestas, impulsadas inicialmente en torno al denominado caso de Maricarmen Abascal, han ampliado su alcance hasta convertirse en una expresión más general del malestar provocado por el precio de los alquileres y las dificultades para acceder a una vivienda.
Para Beyuki, el rechazo de las medidas de vivienda por parte del PP, Vox y Junts permite al PSOE plantear las elecciones desde una perspectiva distinta a la de una simple evaluación de la gestión del Gobierno. La campaña puede transformarse, según su análisis, en una confrontación sobre las respuestas que deben darse a la crisis habitacional. En este sentido, señala que “La vivienda ha desplazado temporalmente a Ceuta, a la corrupción y a otros asuntos que resultaban especialmente incómodos para el Gobierno”, sostiene el experto.
El nuevo escenario ofrece así al PSOE la posibilidad de intentar movilizar a sectores progresistas que, según Beyuki, podían encontrarse desmovilizados. El analista introduce, no obstante, una cautela: que exista movilización social en torno a la vivienda no implica necesariamente que esa movilización vaya a traducirse de forma automática en apoyo electoral.
Una elección condicionada por el calendario político
La decisión de acudir a las urnas ahora puede interpretarse, según el análisis de Beyuki, como una apuesta por el momento. Sánchez afronta una situación en la que diferentes asuntos acumulados amenazan con seguir condicionando la agenda del Gobierno. Adelantar las elecciones permitiría intentar colocar la vivienda en el centro del debate antes de que otros episodios vuelvan a dominar la conversación pública.
“El problema es que las encuestas dibujan un escenario complicado”, advierte Beyuki, que sitúa al PP como primera fuerza en los sondeos publicados antes de la convocatoria y destaca el crecimiento de Vox. No obstante, el experto llama la atención sobre un elemento que considera especialmente relevante: la relación entre ambos partidos y el efecto que una transferencia de votos del PP hacia Vox podría tener sobre la distribución final de escaños.
El análisis parte de una característica del sistema electoral español: el número de votos obtenido por cada partido no se traduce de manera lineal en diputados. La distribución provincial de los escaños puede hacer que movimientos relativamente pequeños entre fuerzas políticas tengan consecuencias relevantes en la composición del Congreso.
El ascenso de Vox y la incógnita de la derecha
Beyuki plantea así una paradoja en el nuevo escenario electoral. El crecimiento de Vox podría contribuir a reforzar el conjunto del espacio político de derechas, pero al mismo tiempo podría reducir la representación parlamentaria del PP si parte de sus votantes se trasladan a la formación de Santiago Abascal. “El crecimiento de Vox puede reforzar electoralmente al bloque de derechas y, al mismo tiempo, debilitar parlamentariamente al PP”, señala.
Por este motivo, el experto considera que las encuestas no permiten dar por cerrado el resultado del 29 de noviembre. Aunque los sondeos apuntan actualmente a un escenario favorable para una mayoría parlamentaria de PP y Vox, Beyuki advierte de que todavía existe margen para modificaciones durante la campaña.
En ese contexto, plantea incluso la posibilidad de que el PSOE pierda representación y, pese a ello, mantenga una posición relevante en términos de votos, mientras que la suma de las fuerzas de la derecha pueda traducirse en un mayor número de escaños. El escenario contrario también permanece abierto: que las urnas mantengan, con modificaciones, la fragmentación política que ha caracterizado el Parlamento español durante los últimos años.
Sánchez apuesta por adelantarse al desgaste
Para Beyuki, el adelanto electoral puede entenderse también como una carrera contra el tiempo. La convocatoria permitiría al presidente del Gobierno intentar acudir a las urnas antes de que nuevos episodios relacionados con la corrupción, nuevas dificultades parlamentarias o nuevos conflictos vuelvan a ocupar el centro de la agenda. “Sánchez ha elegido el momento en que la crisis de la vivienda puede convertirse en una oportunidad electoral y antes de que otros problemas vuelvan a dominar la agenda”, resume el analista.
La apuesta, sin embargo, contiene un riesgo evidente. La movilización social en torno a la vivienda puede no convertirse en movilización electoral y el desgaste acumulado durante la legislatura puede terminar teniendo mayor peso que el nuevo eje de campaña. De ahí que, para el experto, la convocatoria suponga una apuesta cuyo resultado dependerá en buena medida de la capacidad de los partidos para movilizar a sus respectivos electorados durante las próximas semanas.
Marruecos, entre la campaña y la continuidad estratégica
El adelanto electoral también abre interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre España y Marruecos. Beyuki considera que el resultado de las elecciones tendrá inevitablemente repercusiones sobre la relación bilateral, aunque no necesariamente implicará un cambio profundo en la orientación estratégica mantenida durante los últimos años.
El experto subraya que la relación entre ambos países ha adquirido una dimensión que trasciende la composición coyuntural de un Gobierno. Migración, seguridad, comercio, energía, cooperación y los preparativos vinculados al Mundial de 2030 conforman, según su análisis, una red de intereses que dificulta cualquier modificación rápida y radical del marco bilateral.
Sí podría producirse, en cambio, una transofrmación en el tono político. La campaña electoral puede convertir cuestiones como Ceuta, la inmigración o la relación con Marruecos en elementos de confrontación entre las principales fuerzas políticas. PP y Vox ya han incorporado la crisis de Ceuta a sus críticas contra el Ejecutivo y es previsible que estos asuntos continúen presentes en el debate electoral.
Beyuki diferencia, no obstante, entre el uso político de estos asuntos durante la campaña y una modificación estructural de las relaciones bilaterales. A su juicio, que Marruecos aparezca en el debate electoral español no significa necesariamente que vaya a producirse un giro sustancial en la relación entre ambos países.
El 29 de noviembre, una elección sobre mayorías
Para Beyuki, Sánchez ha optado por convocar las elecciones en un momento en el que todavía puede intentar convertir la vivienda en un nuevo eje de movilización antes de que otros asuntos vuelvan a dominar la agenda.
El resultado, según su análisis, dependerá no solo de qué partido consiga más votos, sino de cómo se distribuyan esos votos entre las diferentes fuerzas y de su posterior traducción en escaños. La pugna entre PP y Vox será especialmente relevante para determinar la composición del bloque de derechas, mientras que la capacidad del PSOE para recuperar movilización puede resultar determinante para la configuración del próximo Congreso.


