“No sé qué tiene para la gente de este siglo el tal mando, que trastorna las cabezas más sólidas, da prestigio a los tontos, arrogancia a los débiles, al modesto audacia y al honrado desvergüenza”.
Benito Pérez Galdós (Gerona. Episodios Nacionales)
Este cuarenta y cinco aniversario del intento de Golpe de Estado del 23-F ha venido marcado por algo más que la conmemoración de aquellos hechos. Han coincidido con el fallecimiento de su indeseado protagonista, el ex teniente coronel Antonio Tejero, y la decisión del Gobierno de España de aprobar el levantamiento de la confidencialidad, y la desclasificación, de los documentos secretos.
Era febrero de 1981, y se votaba la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, tras la entonces inesperada dimisión de Adolfo Suarez. Aquellos hechos marcaron un tiempo difícil, aún en el tránsito entre la Dictadura y la Democracia.
A toda España se le encogió el corazón esa tarde en que Tejero entró en el Congreso de los Diputados, pistola en mano, y Milans del Bosch mandó sacar los carros de combate a las calles de Valencia.
He de confesar que cuando el entonces el Rey Juan Carlos salió en Televisión reafirmando su compromiso con la Constitución y el Estado de derecho, me fui tranquilo a la cama, tal y como hicieron muchísimos españoles a los que el día y la noche les había llenado de desasosiego. Siempre quedó claro, aunque se haya querido mermar la importancia de aquella intervención, que fue decisiva para que la joven democracia no feneciese.
Afortunadamente triunfó la democracia, y la respuesta unánime de toda la sociedad en las masivas manifestaciones que tuvieron lugar por toda España. Recuerdo como inmensa la de Madrid, celebrada el día 27, perdido en un océano de personas, que concitó a pesar de la lluvia, la presencia de un millón y medio de ciudadanos de toda clase y condición, convencidos de que la democracia no podía volver a ser, nunca más, un paréntesis en nuestra historia. Defender la democracia y la libertad fue un grito unánime de la ciudadanía y de las fuerzas políticas más representativas.
Cuarenta y cinco años después, el Gobierno desclasificó los documentos relacionados con aquellos sucesos, añadiendo claridad a los hechos entonces sucedidos. Y aunque prácticamente todo se conoce al respecto, el despejar dudas ha venido bien al conocimiento de nuestra historia reciente, aún a pesar de los escépticos.
Es difícil entender la absurda reacción del PP y VOX contra esta decisión, salvo que les cueste asumir, a unos más que a otros, el compromiso de la derecha de entonces con la democracia y la Constitución. Luego, paradójicamente, resultó que Feijoo utilizó los papeles revelados para reivindicar la vuelta a España del Rey Emérito. Y es que las contradicciones de Feijoo se pueden también medir por la manía de oponerse a cuanto diga o proponga Sánchez, sin reparar en ninguna otra lógica que no sea su obcecación por cuestionarle legitimidad.
En aquel tiempo la inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas optaron por defender la nueva forma de convivencia que habíamos convenido a través de la nueva Constitución, que en estos días se ha convertido en la más duradera de cuantas ha tenido nuestro país. Con ella apostamos por el futuro, el progreso y la transformación que España ha experimentado en los años transcurrido desde entonces, la más importante sucedida en nuestra Historia.
El 23 F nos vacunó contra el autoritarismo, la intransigencia, la intolerancia y las dictaduras, que ya habíamos padecido hasta 1975. Esta vacuna nos ha durado los más de cuarenta años.
Lo lamentable es que desde hace algún tiempo, el bigote de Tejero crece en el cráneo autoritario de algunos ideólogos y dirigentes políticos, nostálgicos del pasado, como si el futuro de nuestro país estuviese condenado cual mito de Sisífo, metáfora del absurdo existencial, ciclo inacabable de repetición de los conflictos políticos, económicos o sociales en nuestra amada España.
España, a veces parece un Estado donde los esfuerzos parecen inútiles, cayendo la piedra una y otra vez para sumirnos en el estancamiento regresivo y perpetuo, propio de quienes son ajenos a la vida, a la evolución, al avance, a la democracia participativa y a una concepción dinámica, abierta y libre del individuo y la sociedad.
La carcundia no debiera tener espacio en la mente de ningún demócrata, ni en el futuro de nuestro país. No podemos seguir condenados a padecer, eternamente, el mito de Sisifo, por lo que es exigible a nuestros políticos, y a la sociedad en general, esforzarse en escuchar y atender las demandas sociales, para que sean las políticas de libertad, democracia y tolerancia las que sigan triunfando, y huir de la de la concepción política artera que penetra, subrepticiamente y cual virus tóxico, a través de las redes sociales.
- Una oportunidad para la izquierda
por Ricardo PeñaLa derogación con los votos de toda la derecha nacional —la española y la catalana— de los dos decretos-ley que pretendían poner en marcha algunas medidas para mitigar el problema de la vivienda, deja la legislatura sin perspectivas de futuro y - Ir al trapo
por Carlos MirandaEl próximo 11 de noviembre habrá huelga general por la vivienda y los salarios en general. ¡Impecable! Recientemente fallecióMaricarmen cuyo desahucio creó una importante crisis por la vivienda con la que Sánchez intenta tapar la gravísima de Ceuta, invadida por 80.000 personas y luego “okupada” por 15.000 (policía local dixit) que se quedaron sin que su Gobiernose enterara del exitoso asalto a la integridad territorial española ni - Se fue Maricarmen…
por Abdelhamid Beyuki«Nadie debería morir después de haber perdido su casa« Se fue una tarde de octubre, cuando Madrid empezaba a cambiar el color de sus árboles y las ventanas encendían sus pequeñas luces antes de que llegara la noche. Tenía - La relación entre Marruecos y España: Del suplicio de Sísifo a la madurez estratégica
por Mohamed NouriOriginaria del castellano antiguo y formalizada en la pieza teatral Las mocedades del Cid de Guillem de Castro, la máxima «sostenella y no enmendalla» hunde sus raíces en el código ético de los hidalgos y caballeros medievales. En aquel - España, rehén de siete votos: estabilidad ficticia, progreso hipotecado
por Rafael VeraEl presidente del Gobierno ha tomado la decisión después de un fin de semana de reflexión, llamadas y reuniones, en el que la derrota de los dos decretos de vivienda en el Congreso y las manifestaciones del sábado terminaron - Del desgaste a las urnas: Abdelhamid Beyuki analiza las claves del adelanto electoral de Sánchez
por Abdelhamid BeyukiPedro Sánchez ha decidido poner fin anticipadamente a la legislatura y llevar a España a las urnas el próximo 29 de noviembre, una convocatoria que llega apenas unos días después del rechazo en el Congreso de los dos decretos - Democracia, salud mental y aulas: seis conversaciones para cuestionar lo que damos por sentado
por LADISCREPANCIATEDxCISUniversity reúne el 7 de octubre en Madrid seis voces que exploran la responsabilidad democrática, la presión del deporte de élite y la necesidad de repensar cómo aprendemos. Madrid, octubre de 2026.— ¿Qué sostiene una democracia más allá de - Cambio social y vivienda: ¿El comienzo de un nuevo paradigma?
por Fernando MoraLa movilización ciudadana ante la crisis de la vivienda confirma un cambio social que recorre toda España y que podría marcar el comienzo de un nuevo paradigma político. Algo está cambiando, pero nadie debería ver en ello un espejismo.










