Nieta de la guerra civil e hija de la Transición
La tarea que tenemos por delante no es diferente en esencia a la que enfrentaron los constituyentes: construir desde el realismo sin renunciar a ideales, transformar sin destruir, innovar sin despreciar lo valioso del pasado. En este sentido, el espíritu del 78 no es reliquia sino un cuaderno de bitácora para el futuro.
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