Maneras de vivir
Hace relativamente poco le oí decir a un músico muy reconocido y emblemático, por el día de su cumpleaños, que no dejaran de cumplirlos, los años, pero que, por favor, no se hicieran viejos. Y esto, que puede parecer una perogrullada, puesto que, si se cumplen muchos años uno, o una, irremediablemente, tornará en senectud, no es tal.

También conozco y sé de bastantes hombres y mujeres que han ido avanzando en edad, pero mantienen toda su vitalidad artística, creativa, emocional, incluso física, en algunos casos, que da gusto ver cómo razonan, cómo se expresan, cómo siguen produciendo arte y cultura, cómo no se arredran ante la perspectiva de seguir cumpliendo años. Efectivamente, y como todos estarán pensando, lo malo es dejar de cumplirlos. Cierto es que la vida no trata por igual a cada persona, y gente, quizás, no con tantos años a sus espaldas, se ven mermados en sus capacidades psíquicas y físicas, de orientación, de criterio, de energía.
Pero, en el caso que nos ocupa, Hasta el final de la fiesta, una mujer que ya pasa de los 70, muestra toda su vitalidad en el escenario y, no solamente eso, también su ironía, su desparpajo, sus ganas de comerse el mundo, su despertar a lo que, realmente, quería haber hecho desde siempre, y no haber estado pendiente de padres, de marido, de hijos, de nietos e, incluso, de amigas y adyacentes.

Mamen García interpreta, y muy bien, a esa cantante que no ha tenido oportunidad de mostrar sus dotes artísticas hasta que el ritmo le entró por el cuerpo. Es decir, un buen día, una buena noche, de buenas a primeras, tomó la decisión, aunque el comecome le venía rondando desde siglos atrás. Con dramaturgia de Marta Betoldi y David Serrano, y dirigido por este último, la vedette, la intérprete, la cantante, se presenta en el escenario con la sola compañía de un pianista, Albert Sanz y, eso sí, su energía, sus reivindicaciones, su historia pasada, sus recuerdos y su futuro, lo que le rumiaba desde tiempos ancestrales, polvorientas situaciones que la impedían mostrarse en toda su plenitud artística.
No quiere hacerse vieja. Voluntad no le faltará. Ya no importa lo que pasó entonces, lo que interesa es ahora, y Mamen García, canta y se expresa, y avanza, y no tiene límites en el escenario.
Aguantará Hasta el final de la fiesta, como antaño, sin nostalgias, sin adioses, esperando llenar la platea conmovedoramente, nítidamente sincera, entonando y cantando con toda la energía que atesora.
No hay llanto, hay alegría, maneras de vivir, formas de acabar con los maleficios y la verdad de quien celebra algo por lo que luchar, por mucho que se cumplan años, la plenitud de la capacidad de la libertad y del querer, de cumplir los sueños, de no tener miedo, del triunfo de la emoción y los sentimientos por encima de la razón y de lo comúnmente establecido, aunque les pese a los que no lo comprenden y aguantar, hasta el final.
FICHA ARTÍSTICA
HASTA EL FINAL DE LA FIESTA
Con Mamen García
Piano en directo: Albert Sanz
Dirección: David Serrano
Dramaturgia: Marta Betoldi y David Serrano
Escenografía y vestuario: Elisa Sanz
Una producción de Entrecajas Producciones Teatrales y Producciones Come y Calla

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