Que nos dejen en paz
Las noticias no son buenas. Ni ahora ni antes, ni nunca ni siempre. El poder de la guerra sigue siendo más fuerte y potente que cualquier otra actividad social. Se convierte en inhumana. La paz es una utopía que se da, de vez en cuando, en ciertos lugares, en algunos momentos, durante un tiempo determinado.
No escapamos hacia la libertad, vamos rumbo a la desolación, y hay tanques, drones, bombas, fusiles en mi calle, que es la calle de cualquier ciudad, de cualquier país, hay olor a muerte, hay dolor, no hay ya muchas cosas, se está destruyendo todo.
La guerra se hace presente en Cualquier lugar, cualquier día, como un negocio que desencadena muertes, que produce destrucción, (aunque este axioma sea una contradicción), que derriba esperanzas, que causa pérdidas irreparables.
Fronteras que se violan, (además de mujeres y niñas), invasiones que se apropian no solo del territorio y las pertenencias, sino también de las almas y las voluntades.
Cualquier lugar, cualquier día de Ignacio Pajón Leyra, breves piezas teatrales que nos cuentan sobre la falta de libertad, sobre las catástrofes antinaturales, es decir, provocadas por las personas que, en vez de suicidarse, quitan la vida a los demás. Por odio, por negocio, por ambición, como experimento. Parece que el destino de la humanidad es destruirse.
Lo llevan a escena Surca Teatro, con dirección y dramaturgia de Yahaira Cofiño y que interpretan en varios roles Olga Goded, María Ladera y David López, dándole toques de humor y sarcástico, pero sin quitarle el dramatismo necesario para este tema de máxima actualidad. Aunque a lo largo de la representación se nos van presentando diferentes épocas, personajes, situaciones, en un círculo donde las tangentes son todos los daños colaterales de las guerras sin sentido.
Nadie, aunque nos toque a varios miles de kilómetros, que a la larga luego no son tantos, está al margen de esta lacra que no se ha podido erradicar en los miles de años de existencia de la especie humana.
No sabemos hacia dónde huir, los ejércitos están en todas partes, que si defensa, que si precaución, no somos cobardes, pero tenemos miedo, hay que tener miedo, no vaya a ser que alguien con poder se enfade.
Al final, coordinaremos las palpitaciones del corazón como si fuera una bomba, las lágrimas escuecen mis ojos, las sombras nos dejan en silencio.
Ya no sé qué día es. Y no importa. Cualquier lugar, cualquier día ocurrió y puede seguir pasando, 56 conflictos bélicos hay ahora mismo en todo el planeta. No me atrevo a llorar, no vaya a ser que me oigan.
Los niños ya no tienen juguetes, solo les quedan las historias, estas historias tan necesarias como importantes convertidas en teatro, ojalá únicamente fuera teatro, saben cómo huele el aliento del miedo, dormimos sin comprender, solo esperamos que esto sea un mal sueño, que acabe pronto, antes de dormirnos del todo.
Sé que hay poetas que escriben versos, que hay dramaturgos y actores y actrices que escriben y representan el horror de la guerra, otros musitan rezos, muchos se indignan y claman al cielo. Pero lo que hay que hacer es decirles a estos mandatarios (y sus secuaces) que nos dejen en paz, que ese es el mejor remedio.

- FICHA ARTÍSTICA
- CUALQUIER LUGAR, CUALQUIER DÍA
- Texto: Ignacio Pajón Leyra y Creación colectiva de la Cía
- Dirección y Dramaturgia: Yahaira Cofiño
- Interpretación: Olga Goded, María Ladera y David López
- Composición musical: Yahaira Cofiño, Diego Moreno Peire, Samuel Martínez Manzano y Belén Chanes
- Producción y distribución: Surca Teatro
- Espacio: Estudio 2 – Manuel Galiana
- Un vídeo de treinta y siete segundos
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