miércoles 10 junio, 2026

Alberto Morate y Caravanserai: la poesía del barrio hecha memoria

Alberto Morate, una de las voces poéticas más singulares y comprometidas de la escena literaria actual, regresa con Caravanserai, su más reciente libro de poesía dedicado al barrio que lo vio crecer: Carabanchel. Nacido en esta zona de Madrid, Morate ha sabido compaginar a lo largo de su carrera sus múltiples facetas como actor, director teatral, docente y poeta, construyendo una trayectoria marcada por la versatilidad y el amor por las palabras.

El autor, heredero del espíritu artístico de su familia —es sobrino de los emblemáticos Fernando Sánchez Polack y Luis Sánchez Polack (Tip)—, ha destacado en los últimos años por su poesía accesible y profundamente sensorial. Su estilo, caracterizado por una musicalidad sencilla y la evocación de imágenes táctiles, transita desde la poesía social hasta el amor y la introspección. En esta ocasión, con Caravanserai, Morate vuelve su mirada al lugar de origen, a las calles, vivencias y figuras que moldearon su identidad.

El título de la obra remite a los antiguos caravasares, esos puntos de encuentro y refugio para los viajeros en las rutas comerciales. Sin embargo, en manos de Morate, Caravanserai no es un lugar de paso, sino un espacio de permanencia: una suerte de refugio poético donde Carabanchel se convierte en el protagonista absoluto. A través de versos que dialogan con la nostalgia, la resistencia y la identidad colectiva, el autor rinde homenaje a un barrio que es, al mismo tiempo, físico y simbólico, individual y universal.

Entrevista a Alberto Morate

El título de Caravanserai evoca imágenes de tránsito y refugio. ¿Por qué elegiste esta palabra para representar a Carabanchel y qué simbolismo encierra en ti?

Hace más de 40 años estuve en un grupo en Carabanchel en el que pretendíamos hacer una obra teatral sobre la Historia del barrio, sobre Carabanchel. Estuvimos indagando en los orígenes y en la historia y ahí descubrimos que, quizás, Caravanserai podía ser el origen del nombre, pues era un sitio de solaz y de recreo donde los nobles venían a pasar su descanso y periodo estival. Por otro lado, la raíz de la palabra puede provenir de la palabra indoeuropea Kar, que significa Garbanzo y Carabanchel era tierra de cultivo de dicha legumbre. Por otro lado, la evocación del descanso, de las caravanas que paran en su transitar en medio del desierto en Caravanserais y la nostalgia del mítico álbum de Carlos Santana, que nos entusiasmaba en los años 70 me llevó a adoptar como título este último poemario escrito exclusivamente en Carabanchel y algunos poemas de referencia a aquel barrio que pateé y en el que sigo y a mis recuerdos de infancia.

Tu poesía siempre ha sido accesible y profundamente visual. ¿Qué papel juegan los sentidos, especialmente la vista y el tacto, en los poemas de este libro?

Nada son las emociones y los sentimientos si no van acompañados de los cinco sentidos. Uno debe estar abierto al mundo con todos ellos, pero cuando uno tiene en su recuerdo ciertos acontecimientos y hechos pasados, la vista es fundamental, aquello que has estado mirando de modo tan habitual que, a veces, hasta se nos pasa desapercibido, y el tacto, dices tú, pero también el oído, el gusto y los olores. Los olores de las vaquerías, de los pucheros con el vapor saliendo de las cocinas de planta baja y de la propia madre, el gusto en los guisos caseros y en los pastelitos y las tahonas donde se hacía pan recién hecho, el oído con el trajinar de chicos jugando al fútbol en los descampados o la llamada de las madres para que volviéramos a comer. Y el tacto, nuestras primeras sensaciones en cuerpos por reconocer, en el balón lleno de barro, en la corteza del árbol desde donde por detrás nos escondíamos para jugar al rescate. O la barandilla fría de la escalera donde subíamos los escalones de dos en dos o de tres en tres para llegar más rápido.

Carabanchel es un barrio con una identidad muy marcada. ¿Cómo influyó tu infancia y juventud allí en la construcción de este poemario?

Cuando yo nací, Carabanchel tan solo llevaba 10 años anexionado a Madrid como Distrito de la Capital, es decir, prácticamente seguía siendo un pueblo. Y a día de hoy, en muchos aspectos, lo sigo considerando como tal, aunque ya van desapareciendo esos comercios donde el dependiente te conocía por tu nombre, donde cruzarse con personas era saludarlos porque nos conocíamos, donde te seguían preguntando por tus padres o por tus hermanos. Aquí he nacido y aquí he vivido siempre. La mayoría de mis amigos se fueron a otros barrios u otras ciudades e, incluso, países, pero el continuar aquí me ha hecho ir conociendo gente que viene nueva, arraigándome en este suelo, viendo los cambios paulatinos y, al mismo tiempo, ir reconociendo la universalidad del territorio en contraste con todos aquellos que me contaban cosas de fuera. Los poemas de este último libro son solo los poemas del año 2023 pero, de alguna manera, son poemas que han crecido durante toda la vida y ahora era el momento de sacarlos.

El barrio, como espacio literario, suele estar cargado de memoria y resistencia. ¿Crees que Caravanserai tiene también una dimensión social o política?

No se puede obviar esa dimensión de un barrio obrero como este. Durante muchos años tuvimos que luchar contra el estigma de tener una cárcel, porque nos consideraban un barrio peligroso y poco atractivo. Esa siempre ha sido mi lucha. Reivindicar un lugar donde no solo se puede vivir, sino que se respira y se practica la cultura, el arte, las ganas de pasarlo bien, la preocupación social y política, donde también leíamos, íbamos al cine, hacíamos teatro, mirábamos al mundo queriendo pertenecer a él y no verlo desde lejos. De ahí la labor de la Asociación Carabanchel Distrito Cultural, de la que formo parte ahora de su Junta Directiva, donde queremos hacer visible y posible que Carabanchel sea considerado un lugar de referencia cultural y vecinal.

En tu obra hay un equilibrio entre lo personal y lo colectivo. ¿Cómo lograste que tus vivencias personales se mezclaran con la historia común de Carabanchel en estos versos?

Integran esa parte, en realidad, tres elementos: lo personal, lo familiar, lo que he vivido y, efectivamente, lo colectivo, lo que hemos vivido mis amigos y yo desde tiempos inmemoriales, los Cañaquis, grupo con el que mantenemos todavía actividades y reuniones después de más de 50 años, y el ambiente, las calles, la gente con la que te encuentras, los edificios que van cambiando, la historia de aquello que estaba oculto, cómo va evolucionando el propio barrio en sí mismo. Además, he tenido la ventaja y oportunidad de vivir y trabajar en él, con lo cual, ya no solo las relaciones personales o colectivas, también las profesionales y de desarrollo conjunto.

Como poeta, actor y director teatral, trabajas con diferentes formas de narrar. ¿Qué aspectos de tu experiencia teatral han influido en la composición de Caravanserai?

Realmente, el poemario no está concebido en su inicio como poemario en sí mismo. Es la recopilación de los poemas escritos durante el año 2023 en el que me tuve que someter a diversas operaciones quirúrgicas y que me mantuvieron algo más sosegado en casa. Lo que hice fue agruparlas y darlas a conocer posteriormente en este libro.

En muchos de tus libros, el tiempo y la nostalgia juegan un papel importante. ¿Cómo dialogan estos conceptos con los paisajes de Carabanchel en este poemario?

Carabanchel es el lugar donde he nacido y donde están enterrados mis padres. Por otro lado, he desarrollado mi actividad profesional también en el barrio como profesor de teatro, lengua y literatura, por lo que mis alumnos, también mis amigos de siempre, la gente que tiene establecimientos son parte intrínseca de mi cotidiano transitar. No es únicamente nostalgia, es constatación de los hechos, es memoria de lo que he vivido.

El verso sencillo y rítmico es una de tus señas de identidad. ¿Hubo algún reto especial al mantener esta característica al escribir sobre un lugar tan personal?

Dejo que fluya el verso, la palabra de manera natural, a modo de borbotón impulsivo. Escribo a mano, en un cuaderno. Después, cuando transcribo ese poema al ordenador, es cuando corrijo, añado, quito, deshecho, busco palabras nuevas, lo leo en voz alta a ver cómo suena. Digamos que al escribir sobre este lugar tan especial los poemas fluyen de manera más espontánea.

Tu obra poética tiene influencias claras, como Octavio Paz. ¿Qué autores o lecturas te inspiraron especialmente durante la creación de Caravanserai?

Ya me han dicho la influencia de Octavio Paz en más de una ocasión. Pero, realmente, a quien le debo una clara referencia es a León Felipe, de ahí ciertos poemas con asonancia, y también a mis maestros de escritura después de su lectura, a Pedro Salinas y a Ángel González. Me siento muy identificado también con los poemas de Mario Benedetti. Pero, concretamente, en Caravanserai hay algunos epígrafes de versos de José Ángel Valente que es el autor al que estaba leyendo en ese momento, entre otros, claro.

Sergio Torres secuencia de su participación en la Sala Tarambana en la presentación de CARAVANSERAI de Alberto Morate

Por último, si pudieras dedicar este libro a alguien o algo del barrio de Carabanchel, ¿quién o qué sería y por qué?

Este libro se lo dedico especialmente a mis hermanos, en la memoria de mis padres (la foto de portada la hizo mi padre José Morate en el año 1964), a mis amigos Cañaquis, de “Cañabanchel”, a la Junta Directiva de la Asociación Carabanchel Distrito Cultural y, por supuesto, a mis alumnos y alumnas que durante 46 años han escuchado mis versos o los de otros poetas en mis clases. Me precio de tener, en la actualidad varias poetas consolidadas con obra publicada, que fueron alumnas mías.

Con Caravanserai, Alberto Morate no solo celebra su identidad como poeta, sino también la de su barrio, elevando Carabanchel a la categoría de mapa emocional y lírico. Una obra que confirma, una vez más, su lugar entre los grandes cronistas de la cotidianeidad poética.

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