El editorial para discrepar - SEMANA 31/2026

Más que un veredicto judicial, estos procesos son una autopsia a la integridad de nuestra democracia. Lo que se ventila en las salas no es solo el rastro sucio de espionajes, comisiones y dedazos, sino algo mucho más corrosivo para el sistema: la confirmación de si los partidos han devorado al Estado para convertirlo en su cortijo particular. Nos jugamos saber si las instituciones aún nos pertenecen o si han sido definitivamente secuestradas por el interés partidista.

Tiene mucha razón Raimon Obiols al señalar en su último apunte, refiriéndose a los paralelismos que tendemos a establecer entre la situación…

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